Tener bien clara la diferencia entre el precio neto y el precio bruto es vital para cualquier propietario de un negocio.

Posiblemente, a tus clientes solo les interese saber el importe neto, pero para ti lo realmente importante es el precio bruto en factura, ya que se trata del dinero que vas a ganar.

Seguro que, a lo largo de nuestra vida, muchos hemos tenido algún problema por no haber concretado bien si el importe pactado era un precio neto o un precio bruto. Tal vez te ha pasado como empresario o tal vez como consumidor.

Y, si no te ha pasado, estás de suerte porque después de leer este post no te llegarás a ver nunca en esa situación tan incómoda.

En esta entrada de blog, te vamos a explicar qué es el importe bruto, qué es el precio neto de venta, cuál es la diferencia entre neto y bruto y cómo calcularlos. Y, por supuesto, te enseñaremos algunos ejemplos aplicados.

Así que, olvídate de los malentendidos con los clientes gracias a saber diferenciar y explicar claramente qué es un precio neto y qué un precio bruto.

¿Qué es el precio bruto?

El primer concepto que debes tener claro es qué es un precio bruto. Básicamente porque es el que en verdad te interesa y el que va a determinar, en gran medida, el rumbo de tu cuenta de resultados.

Por eso debes realizar un buen estudio y cálculo de este precio, para estar seguro de que es el idóneo para cubrir tus objetivos de ingresos.

Pero, ¿qué es exactamente el precio bruto de un producto?

El precio bruto es el importe que cobras por un determinado producto o servicio y cuyo precio ha sido fijado por ti (o recomendado por el fabricante).

Este importe debe ser suficiente para incluir tanto los costes que te ha supuesto su fabricación o compra, como el beneficio neto necesario para cumplir tus objetivos de negocio.

Por tanto, fijar el precio bruto es un punto clave en cualquier negocio. Más adelante te comentaremos más sobre él y cómo calcularlo.

Cabe destacar que, el precio bruto es el dinero que vas a cobrar por tu artículo neto de impuestos, es decir, sin contar la repercusión de cualquier carga fiscal como puede ser la aplicación del IVA. Es decir, el precio bruto es el precio del producto antes de la aplicación de cualquier tipo de impuesto o recargo.

Otro concepto importante a tener en cuenta es que, el importe bruto, no siempre coincide con tu precio de venta general. En el caso de que apliques algún tipo de descuento a tus clientes en función del volumen de negocio, campaña promocional o por cualquier otro motivo, el precio bruto en factura será inferior al precio inicialmente fijado. Es decir, el precio bruto será el importe resultante tras aplicar el descuento pactado.

¿Qué es el precio neto?

Ahora toca definir qué es el importe neto. 

El precio neto es el precio final que va a pagar el cliente.

Este importe ya incluye cualquier impuesto o tipo de gravamen que se deba repercutir sobre tus precios brutos.

Por ejemplo, los presupuestos se suelen calcular en precios brutos porque el tipo de impuestos o porcentajes a aplicar, puede variar en función del tipo de cliente, su actividad o lugar de residencia, entre otros factores.

En cambio, si tienes un e-commerce cuyos clientes son consumidores minoristas, para evitar confusiones lo mejor es reflejar los precios en formato PVP (precio de venta al público). Así, el consumidor final, sabrá en todo momento lo que le va a costar realmente cada producto, solo pendiente de conocer los gastos de envío (si los hay) en función de la dirección de entrega.

Para que quede claro: el precio neto incluye el IVA y otros impuestos o deducciones aplicadas (IRPF, recargo de equivalencia,…). Esta carga fiscal puede variar en función del tipo de producto (de primera necesidad, enseñanza, generales,…), de tu tipo de negocio (autónomo profesional, sociedad, etc.) y de tu cliente (particular, comunidad, promotor, etc.).

Por tanto, para no tener problemas con la Agencia Tributaria, es importante estar bien informado sobre los diferentes tipos impositivos a aplicar en función de cada caso.

Hay personas que cometen el error de pensar que este precio de venta final o importe neto es lo que cobra realmente la empresa. Nada más lejos de la realidad, todo ese IVA cobrado va directamente a las arcas de Hacienda, vía los diferentes modelos tributarios que se ven obligados a liquidar las empresas y autónomos.

Diferencia entre precio neto y bruto

El precio neto y bruto de una factura a veces puede coincidir (por ejemplo, si una factura está exenta de IVA), pero no es lo habitual.

Como ya te hemos adelantado, el bruto es el precio que el vendedor ha fijado en función de sus costes y su margen de beneficio deseado.

En cambio, el precio neto es la cantidad final que va a pagar el cliente tras aplicar los impuestos, deducciones y/o descuentos.

Como ves, la diferencia entre bruto y neto es muy importante en función del bando en el que te encuentras (vendedor o consumidor).

Al presentar un presupuesto o entablar una negociación, es primordial dejar claro en qué términos se está hablando para evitar futuras quejas o discusiones. ¿Estáis hablando de precios netos o precios brutos? Dejadlo claro desde un principio, a ser posible por escrito, para evitar malentendidos o retrasos en los pagos o anticipo de facturas por conflictos derivados de este tema.

¿Cómo se calcula el precio bruto y neto?

Calcular el precio neto de un producto es muy fácil si se tiene conocimiento de la legislación fiscal vigente.

En cambio, aunque el precio bruto es muy sencillo de identificar en presupuestos y facturas (coincide con la base imponible), su cálculo es un proceso mucho más complejo.

Vamos a verlo con más detalle.

 Cómo calcular el precio bruto

Queda claro que el precio bruto es el valor más importante para un negocio. De su correcto cálculo dependerá, en buena parte, el buen resultado financiero de la empresa.

Pero, ¿sabes cómo calcular el precio bruto de un producto o servicio?

En este post no vamos a profundizar en este aspecto ya que es un proceso complejo y muy técnico, pero sí vamos a darte unos cuantos consejos para que puedas tener una orientación que te ayude a realizar este cálculo.

Dicho esto, aquí tienes unas cuantas pautas para calcular el precio bruto:

  • Coste de elaboración o adquisición del producto: haz un estudio pormenorizado de todo el proceso y ten en cuenta los gastos que procedan (materiales, mano de obra, logística, etc.).
  • Gastos posteriores a la fabricación / adquisición: una vez has adquirido o elaborado el producto, hay otros costes que debes incluir. Por ejemplo, campañas de marketing, gastos de almacenamiento, gastos de manipulación, etc.
  • Gastos generales: aquí deberás incluir todos los gastos fijos que tiene tu empresa y que no puedes repercutir directamente en los otros apartados. Hablamos de costes como los del alquiler, de administración, consumos generales, departamento de recursos humanos, asesores de finanzas y/o laborales, seguros de responsabilidad civil, etc. Ese total deberás repercutirlo proporcionalmente en cada artículo en función de tus perspectivas de ventas.
  • Margen de beneficio: una vez calculados todos los apartados anteriores, debes aplicar un porcentaje determinado suficiente para poder obtener el beneficio bruto y neto deseado y hacer frente a gastos imprevistos u otras situaciones no contempladas.

Por otro lado, existen multitud de políticas de precio. Hay empresas que prefieren establecer un precio fijo que consideran óptimo y competitivo. Otras en cambio optan por crear una “lista de precios general” e ir jugando con estos importes en función de la situación del mercado.

Esta práctica es muy habitual en e-commerce que venden sus productos en plataformas tan competidas como Amazon o Google Shopping. En estos casos, lo más eficiente es definir una estrategia de precio inteligente que se vaya ejecutando de forma automatizada. Para ello es necesario contar con herramientas de monitorización de precios y dynamic pricing como Boardfy.

En cualquier caso, al final se trata de fijar un precio que cubra tus necesidades y te permita llegar lo antes posible a tus objetivos, pero que a la vez sea competitivo. Si esto último no se cumple, será más difícil obtener un buen número de ventas, salvo que seas una marca premium.

Ejemplo sobre el cálculo del precio bruto

En función de la estrategia de precios elegida, el precio bruto resultará más elevado o más ajustado a la media del mercado.

Como te hemos dicho, su cálculo es un proceso complejo y depende de múltiples factores. A modo de ejemplo, aquí te dejamos unos cálculos básicos para que te ayuden a la hora de fijar tu precio bruto:

Vamos a suponer que tienes un e-commerce y que comercializas productos que compras directamente a fábrica. Para calcular el precio bruto o precio de venta final (antes de impuestos) de un producto determinado, necesitarás tener en cuenta los puntos que te hemos detallado antes:

  • Coste de adquisición: imaginemos que compraste un lote de 1.000 unidades y que cada una te salió por 5€. Pero te cobraron unos gastos de envío de 100€, por lo que el precio de adquisición quedó en 5,10 €/ud.
  • Gastos posteriores a la adquisición: al comprar lotes grandes, te ves obligado a disponer de un espacio propio o arrendado para poderlos almacenar. Y, además, alguien tiene que colocar las cajas en su estantería correspondiente. Ese coste de mano de obra y almacenamiento también tienes que repercutirlo. Vamos a calcular que ese coste total asciende a 600€, lo que supone 0,60 €/ud más.
  • Gastos generales: este importe variará mucho en función del tipo y situación de cada empresa. Así que, simplificando mucho, vamos a calcular que te basta con incrementar en un 20% el precio resultante hasta el momento. En este ejemplo sería: (5,10€ + 0,60€) x 20% = 6,84€/ud.
  • Margen de beneficio: los negocios se crean para ganar dinero y esto se consigue en gran medida a través del margen de beneficio. Aquí sí que el rango de porcentajes es muy amplio. Por ejemplo, si vas a aplicar una estrategia de precios premium a estos artículos, el margen será muy elevado. En cambio, si quieres romper el mercado ajustando tus precios al máximo, este margen será pequeño. A modo orientativo, vamos a fijarlo en un 40%. Así, el precio bruto final de tu producto quedará fijado en 9,58€/ud.

Estos cálculos son muy generales y debes cogerlos solo a modo informativo. La única forma de definir tu estrategia de precios de forma fundamentada es haciendo un buen estudio de mercado y de tu modelo de negocio.

Cómo calcular el precio neto

Calcular el precio neto es fácil si tienes claros todos los puntos que hemos comentado anteriormente.

Si no te acuerdas, no te preocupes. Ahora vamos a analizarlos con más detalle.

En la mayoría de los casos, solo deberás aplicar al precio bruto el IVA correspondiente en función del tipo de producto que sea.

¿Qué porcentaje de IVA tienes que aplicar?

Aquí te comentamos los diferentes tipos de IVA que existen:

  • Tipo general (21%): es el que se aplica a la mayor parte de bienes y servicios.
  • Tipo reducido (10%): este porcentaje es el que se aplica a una serie de productos o servicios como: algunos alimentos para personas y animales, gafas, transportes de viajeros, obras de reparación o renovación de viviendas, entre otros.
  • Tipo superreducido (4%): es el que se aplica a los productos denominados de primera necesidad como, por ejemplo, pan, leche, verduras, medicamentos, libros o periódicos.
  • Exentos de IVA (0%): aquí la lista ya es más reducida, pero entre las actividades exentas de IVA están la enseñanza a través de centros públicos o privados acreditados, el arrendamiento de viviendas o la asistencia sanitaria.

Aparte del IVA, los otros impuestos que pueden afectar al precio bruto y, por tanto, modificar el precio neto son el IRPF y el recargo de equivalencia.

Esperamos que toda esta información te sea de utilidad, pero lo mejor siempre es acudir a un asesor fiscal y contable para que estudie tu caso y te confirme cuáles son los impuestos y porcentajes que debes aplicar.

En cuanto a los cálculos, lo más fácil es utilizar un programa de facturación y contabilidad que realice las operaciones correspondientes en función de cada casuística que le indiques. Si no es posible, también puedes usar un documento de Excel incorporando las fórmulas necesarias.

Ejemplos de valor neto y valor bruto

Aquí tienes 2 ejemplos distintos de cómo los impuestos pueden afectar al valor neto y bruto.

Si no sabes cómo sacar el valor bruto de una factura, es muy fácil:

El precio neto corresponde al total de la factura y el precio bruto a la base imponible.

Ejemplo 1. Factura aplicando el 21% de IVA:

Ejemplo 2. Factura aplicando IVA e IRPF:

En estos ejemplos, aunque la base imponible es la misma en ambos casos, como ves la cantidad neta cambia.

En el único caso donde el precio neto y el bruto coinciden es cuando el producto o servicio está exento de pagar IVA o cualquier otro impuesto o deducción, al menos en cuanto a lo que afecta al precio neto de una factura.

¿Dónde se aplican los descuentos?

Si has captado bien cuál es la diferencia entre bruto y neto, seguro que sabrás la respuesta: los descuentos o rebajas se aplican sobre el precio bruto, es decir, antes de aplicar la carga fiscal correspondiente.

Así, si el precio bruto de nuestros ejemplos era 300€ y decides hacerle un 15% de descuento a tu cliente, el precio bruto final quedará en 255€. Será sobre esta cantidad donde se repercutirá el IVA y el resto de impuestos y retenciones que toquen.

Otros conceptos de cantidad bruta y neta

Cuando hablamos de bruto y neto, no siempre estamos haciendo referencia al precio de un bien, producto o servicio.

Hay otros escenarios donde también se utiliza esta terminología, como es el caso de los salarios.

En una nómina podemos diferenciar entre el salario bruto y el salario neto o líquido a percibir. O, dicho de otra forma, el dinero neto y bruto que cobra el empleado.

El salario o sueldo bruto es el importe por el que cotiza el trabajador y lo que gana realmente, aunque a veces no sea consciente.

En cambio, el salario o sueldo neto, corresponde a la parte de sueldo que cobra después de descontar los diferentes impuestos o conceptos que le corresponden.

¿Cuáles son estas deducciones?

Estos diversos conceptos del salario se pueden dividir en 2 bloques principales:

  • Cotizaciones varias (desempleo, formación y contingencias comunes): la empresa lo ingresa a la seguridad social a través de los seguros sociales.
  • Retención de IRPF: la empresa lo ingresa a Hacienda a través de los correspondientes modelos, pero se acaba de regularizar de forma personalizada en la declaración de la renta.

Mientras que las primeras suelen representar un porcentaje general para todos los empleados (alrededor del 6.5% del importe bruto), el IRPF varía en función del sueldo y la situación familiar del trabajador.

Todo ello hace que la diferencia entre los ingresos brutos y netos en una nómina sea normalmente elevada.

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Ahora que ya sabes qué es el bruto y el neto, seguro que eres consciente de la importancia que tiene en tu negocio fijar adecuadamente tu precio bruto: ponerlo muy alto te puede suponer no ser competitivo y ajustarlo demasiado puede significar estar vendiendo por debajo de tu coste total.

Para que eso no te pase, lo mejor es, además de hacer un buen estudio de tu negocio, contar con una herramienta potente de monitorización de precios y Dynamic Pricing.

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